Dificultad para definir cultura

Pablo Mayo 21, 2014 0

EGS N1 d



La cultura ha dado muchos dolores de cabeza, comenzando por la palabra misma.

De ella decía Raymond Williams, quien hizo de las ciencias de la cultura un arte:

“Cultura. No sé cuántas veces he deseado no haber oído nunca la maldita palabra”

(Williams 1979: 174). Luhmann, por su parte, remató afirmando que cultura era uno de los peores conceptos que alguna vez se hubieran creado (Luhmann 1995).

Muchos de los que han estado de acuerdo con esta queja, señalan que la palabra  aquella conduce a puras confusiones, entre otras cosas porque cada uno la define  como quiere y nadie puede aportar un hecho empírico irrefutable que diga de una  buena vez y sin ambigüedades lo que es y lo que no es cultura. En 1963 Kroeber y Cluckhohn hicieron un estudio para poner atajo a estos malestares. Reunieron en un corral varios cientos de conceptos de cultura que rondaban por el ambiente, les hicieron la autopsia para ver si llegaban a un ADN.

En fin, unos expresan que el uso de la palabra cultura es malo porque crea la ilusión de las esencias inmutables, de un reino del espíritu no contaminado con las bajezas de este mundo, y otros señalan que es malo porque produce precisamente lo contrario: hace aparecer al orden y a las esencias de la vida como si fueran simples creaciones arbitrarias, reduciendo a la humanidad a la materialidad de la vida. Y, claro está, todos los que dicen estas cosas se crean sus propios conceptos de cultura para demostrar que la cultura no es lo que los otros dicen que es.

 

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